La reforma tributaria y el poder de los rumores
Viernes, 18 de Noviembre de 2011 04:40
Alvaro Rivas
(Publicado en La Nación, el 17 de noviembre 2011)
En un pueblo alguien llego diciendo que era posible que algo grave se avecinaba y que lo más seguro, era que iba generar problemas que no tenían solución por lo que recomendaba que lo mejor era irse. Los vecinos que escucharon la historia repitieron lo mismo e hicieron maletas y se fueron, el resultado: el pueblo desapareció.
Este es el poder de los rumores. Crean expectativas y con ello acciones que tienen efectos positivos o negativos en una sociedad. Esto se ha estudiado y dado origen a teorías que han valido premios nobel en economía y en otras disciplinas.
En Costa Rica, estamos viviendo el efecto de las expectativas, las cuales no siempre son racionales, como lo sugiere la teoría del economista Robert Lucas, quien postulo que los actores económicos ajustan su conducta no sólo a los datos de la realidad presente, sino también a las expectativas de evolución que pueden inferirse a partir de ella. De ese modo los inversionistas, compradores y vendedores, estiman el comportamiento a futuro de diversas variables macroeconómicas de importancia - Crecimiento, Inflación, tasa de interés y de cambio, etc.- tratando de maximizar sus beneficios ante la situación que racionalmente calculan que existirá.
Ante los rumores todos creamos expectativas y tomamos medidas. De la posible aprobación de la reforma fiscal, que impondría algún nivel de impuestos (15%) a las Zonas Francas, ya algunas empresas transnacionales anuncian la suspensión de operaciones y con ello la pérdida de futuros puestos de trabajo, que en realidad no se sabía cuantos eran los que iban a crear. Lo que si queda claro es que son muchos los beneficios que éstas han traído al país. Por ejemplo, quien puede negar que Costa Rica tiene una historia, antes y después de Intel.
En algunos sectores las expectativas no son tan optimistas. Los consumidores seremos los más afectados, tendremos que tributar un poco más, de un 13% a un 14%, ya que por todos es sabido que los aumentos del IVA; los productores se lo transfieren a los consumidores. Lo bueno de esta medida es que el gobierno evitará ó controlará el jineteo del impuesto de venta que hacen los comerciantes. Adicionalmente los consumidores tendremos que disminuir ó pagar más por los servicios que adquirimos regularmente, porque, a los profesionales liberales y algunas PYMES (abogados, dentistas, barberos, pinta uñas, masajistas, peluqueras, consultores, etc.,) les obligaran a realmente pagar impuestos de renta, ya que la mayoría solamente llena la formula de declaración de impuestos. Estos de seguro subirán los precios en esa proporción ó es posible que la calidad de los servicios no sea buena.
Los empleados públicos de salario medio y alto, no están siendo amenazados con despidos, pero si con un aumento en la obligación de devolver parte su salario (cualquier impuesto a los salarios de los empleados públicos, no es impuesto de renta) en la actualidad es un 10%, la reforma propone un 15% a partir de un piso que se ha modificado. En la práctica es una reducción salarial.
Ante estos rumores, las acciones no se han hecho esperar. Los gremios están actuando como grupos de presión en búsqueda de mantener su estatus quo y, de que los efectos negativos sean los menos. Otros grupos pugnan porque simplemente no se cumpla lo pretendido, es el caso de las Zonas Francas.
En la realidad, la reforma tributaria está en discusión y como toda sociedad democrática, su aprobación dependerá del poder de negociación de los afectados. La mayoría de los argumentos son expectativas, es decir, no siempre lo esperado es cierto.
En lo que todos estamos de acuerdos es en que se deben aumentar los impuestos si queremos volver a tener servicios públicos de calidad, como en décadas pasadas. Costa Rica, tiene un ingreso per-cápita de más de US$ 6,000 que amerita que la carga tributaria aumente al menos en un 20% del PIB, no es posible que ésta apenas supera el 14%, similar a países con ingresos per-cápita de menos de US$3,000 anuales. Varios estudios han demostrado que históricamente, mientras aumentan los ingresos de los costarricenses la carga tributaria ha disminuido, de allí la exigencia de aumentarla para mejorar los servicios públicos (no sólo educación y salud, también seguridad).
El punto de discordia, es que la justificación es el déficit fiscal, producto del exceso de Gasto, sin la oferta de que los servicios mejoren, sino sostener lo mismo, que tiene 30 años de deterioro continuo. Este desacuerdo se agudiza cuando el impuesto a la renta (al mediano y gran capital) no se verá obligado a tributar más, ni se anuncian mejoras en la gestión de cobro.
Solamente esperemos que los rumores de los detractores y aduladores de la reforma fiscal, no provoquen expectativas para que algún sector de la comunidad desaparezca, como el pueblo de nuestra historia.
Última actualización el Viernes, 18 de Noviembre de 2011 04:43
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¿La crisis Griega o la Tragedia del Estado?
Lunes, 03 de Octubre de 2011 01:03
Alvaro Rivas
¿La crisis económica de Grecia o la tragedia de Estado?
Dice Homero, en la Odisea, que Ulises fue castigado por los dioses por pusilánime, al no querer participar y hacerse el loco para no ir a la guerra de faldas de Menelao contra Troya. Al final participa, obligadamente y crea el caballo de madera con el cual vencen a Troya. Pero los dioses no se olvidan y por ello es castigado, pasó diez años vagando por los mares antes de llegar a Itaca, su casa.
La crisis económica Griega, con tintes de tragedia homérica, llama la atención por sus similitudes con la crisis de la década perdida Latinoamericana, los 80. Casi todo es producto de la expansión de Estado, es la crisis de deuda pública.
Evidentemente nadie aprende o quiere aprender por cabeza ajena, porque la historia es la misma: un Gobierno con un déficit público de más del 13% del PIB y la deuda de más 113% del PIB, datos de deuda pública maquillados que no dejaban ver el problema, una economía de grandes empresarios que no paga impuestos y de MIPYMES de más del 35%, que también no pagan impuestos. Una economía de servicios y turismo principalmente, o recuerda alguien, algún producto (bien o servicios) griego con el cual el resto del mundo no pueda vivir, yo no.
Pareciera que la intervención exacerbada del Estado en la Economía, no da buenos frutos. Paul Krugman, premio nobel de economía, recomienda que ante la crisis del Estado la solución sea más Estado. Lo mismo que cuando la crisis es de mercado la solución es más mercado. El problema es que los griegos no tienen moneda que emitir, ni devaluar, dependen del Banco Central Europeo. Solo les queda la austeridad fiscal.
Con estas premisas lo que corresponde es hacer crecer la economía, pero el sector privado no lo hará, por ahora, porque tiene desconfianza y lo que está haciendo en Grecia, es abandonando el barco. Mientras que el Gobierno, con medidas de austeridad y todos los recortes presupuestarios (despidos y reducciones), solo profundiza la crisis.
Los afectados internos serán los de siempre, los asalariados, los sectores populares y en el exterior, en la eurozona, los países más débiles los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), que no andan bien, y con ellos se pone en crisis la Unión Europea.
Lo que procede, y es más barato, es la condonación de la deuda, que son más o menos 46 000 millones de euros de la banca francesa, 28 314 millones de euros con Alemania y lo que le deben al Banco Central Europeo. Aplicar fondos de rescate (otra vez), mediante los préstamos de estabilización del FMI, luego que el Gobierno utilice los recursos de pago de intereses y principal para un ajuste estructural y reactivación económica. “Suena conocida la receta verdad”.
La principal lección, es que los Estados quiebran igual que las empresas privadas. Si los Gobiernos no generan suficientes ingresos (recaudando impuestos, motivando a la sociedad a que paguemos y rindiendo cuentas) para financiar sus gastos, que deben ser los servicios a su población como la salud y la educación, el resultado es la quiebra. Otra lección, es que el Estado debe ser regulador y facilitador de la acción empresarial para lograr la creación de riqueza y empleo. Mientras el Estado crea que puede suplantar a la iniciativa privada, el resultado será otra tragedia Griega. Será que a Yorgos Papandreau, le tocará ser el Ulises del siglo XXI y que al final saldrá airoso proponiendo algo novedoso, otro caballo de madera, que solucione la crisis. Esto está por verse.
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¿Tendrá efectos la nueva crisis mundial en Costa Rica?
Jueves, 01 de Septiembre de 2011 19:35
Alvaro Rivas
Por ahora no existe consenso, entre los economistas, sobre los efectos de la nueva crisis económica estadounidense en Costa Rica. Pero, ¿qué fue lo que pasó en Estados Unidos de América (EE. UU.)
Primero es bueno diferenciar que la crisis actual (2011) es del sector público, y la del 2008 fue del sector privado financiero.
Esta diferenciación implica que las soluciones tienen que ser diferentes y en esto EE. UU. se ha equivocado. La crisis económica del sector privado, el Gobierno estadounidense la quiso solucionar aplicando medidas de políticas económicas expansionistas keynesianas similares a la crisis de 1929 y con ello profundizaron la crisis privada, ya que este sector no logra tener los efectos multiplicadores de esos años.
Nunca lograron el crecimiento económico de ayer. La solución era simple: “dejar que las fuerzas de mercado se ajustaran”, implica que los ineficientes simplemente salen del mercado y sobreviven los fuertes y hábiles. La solución gubernamental fue premiar a los ineficientes (los banqueros) con US$780.000 millones.
La crisis actual del sector público (déficit fiscal anual de US$1,6 billones, alta deuda externa de $14,3 billones y alto desempleo, arriba del 8%), con medidas expansionistas keynesianas, no podrá recomponer la economía. Entonces, ¿qué hacer? El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) tienen la receta. Estas fueron probadas en América Latina. El problema es que EE. UU. no tiene suficientes “joyas de la abuela” para cubrir su déficit. Cuando Reagan y los Bush promovieron una sociedad desequilibrada, en donde los ricos no pagan impuestos como ricos y los pobres sí. Los resultados son los conocidos.
¿Cómo afectará esto a Costa Rica? Como siempre. Mientras la estructura productiva y nuestro principal mercado sea EE. UU., los efectos negativos posiblemente llegarán; todo es cuestión de tiempo. No obstante, difiero de algunos economistas que hacen un paralelo con los efectos de la crisis del 2008, ya que no son lo mismo.
Los profetas del ocaso de siempre hacen augurios negativos que no es cierto que sucedan. Las cifras actuales del comportamiento del IMAE, la proyección de un crecimiento del PIB de un 4%, junto a mejor gestión de cobro de impuestos y una mejora en la disciplina fiscal, hacen que esos augurios no tengan, a corto plazo, realidad que los ampare. El asunto es que los posibles efectos no solo son un problema de Costa Rica, sino de todos los países.
El mundo económico actual depende de la capacidad de consumo, creación e innovación de EE. UU. Y este es el problema ya que los más de 577 millones de habitantes de América Latina no somos capaces de crear algo mejor a Microsoft, Apple, Facebook o Twitter, o algo que el resto del mundo necesite y esté dispuesto a usar y pagar, algo que transforme el mundo. Mientras no mejoremos en esto, seguiremos dependiendo económicamente del o los países que sí lo hagan.
De ahí que una disminución (exportaciones) comercial con EE. UU. siempre provoca que en Costa Rica disminuya el empleo en ese sector. Si el Gobierno costarricense protege a los exportadores ficticiamente con un tipo de cambio próximo al techo de la banda, a partir de que algunos economistas consideran sobrevaluado el colón, lo que hará es mejorar su incompetencia internacional.
Si la teoría económica neoclásica es consistente, lo lógico es que la tasa de interés, como todo precio, debe estar baja para lograr incentivar la inversión, para que los empresarios aumenten los créditos para ampliar la producción. Un error es incentivar el consumo y no la inversión ya que no tendríamos el efecto multiplicador esperado.
Si la tasa de interés en Costa Rica sigue siendo más alta que las internacionales, el tipo de cambio tendrá que seguir a la baja. Una posición pesimista induciría a pensar en que todo irá en contra de la evidencia empírica de los comportamientos de mercado y que lo más probable es que todo suba (tasa de interés y tipo de cambio); no obstante, es poco probable. En conclusión, a los profetas del ocaso, otra vez, no los asiste la razón.
Última actualización el Jueves, 01 de Septiembre de 2011 19:37
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